martes, 18 de noviembre de 2014

Ventajas e inconvenientes de un portafolio educativo en Formación Profesional

Después de varias semanas estudiando, leyendo, discutiendo qué es un portafolio nos sentimos capaces de comentar cuáles serían sus ventajas e inconvenientes si lo aplicamos en Ciclos Formativos de Formación Profesional. 

Ventajas del Portafolio

1. Es una hoja de ruta del proceso de aprendizaje con dos protagonistas: alumnado y docente.
2. Es una forma de recopilar información que demuestre los logros y capacidades del alumnado.
3. El alumnado participa activamente en su aprendizaje.
4. Lo podemos compartir con compañer@s de distintas especialidades.
5. Promociona el pensamiento crítico del alumnado.


  Inconvenientes del Portafolio

1. Si el alumnado no participa en su diseño y elaboración, sentirá que es un instrumento más de evaluación; un instrumento pesado, un tostón. 
2. Dificultad en los propios docentes en llevarlo a la práctica.
3. Confusión en la elaboración y diseño del portafolio por parte del docente.



¿Es posible hacer portafolios educativos en Ciclos Formativos? Sin duda. Es más, pienso que es uno de los destinos naturales de un portafolio porque las características del alumnado de Formación Profesional hacen que sea un instrumento eficaz para que puedan comprobar sus experiencias en los diferentes talleres prácticos que se realizan en los módulos profesionales. Un ejemplo que puede ilustrar esto último pudiera ser el módulo profesional de Formación en Centros de Trabajo. 




Reflexión sobre las evidencias del portafolio educativo

A la hora de aplicar el portafolio como estrategia de aprendizaje abierto surge una gran incertidumbre en cuanto al protagonismo que va a tener el alumnado. Podemos correr el riesgo de que no se sientan protagonistas en su propio proceso de aprendizaje, lo que dificultará su capacidad creadora y motivadora.

Muchos alumnos/as no ven el portafolio como una potente herramienta de aprendizaje, sino como un instrumento de evaluación más, que supone una sobre carga de trabajo en su quehacer diario, porque ellos todavía poseen una cultura de adquisición de contenido, más que de aprendizaje por competencias.

 Esto puede ser debido a que su experiencia en la elaboración de portafolios ha sido escasa, y ha variado en gran medida según el profesor/a que la ha puesto en práctica. También hay que tener presente que todos no han obtenido la misma formación. Recordemos que la procedencia del alumnado de Formación Profesional es diversa: bachillerato, pruebas de acceso, universidad...

El uso del portafolio supondrá retos nuevos  que posibilitarán al alumnado: 

‐ Indagar y reflexionar sobre esta herramienta de aprendizaje, en base a  su experiencia concreta.

‐ Cómo identificarán los criterios de selección a la  hora de establecer el hilo conductor de las evidencias, seleccionando unas actividades, documentos, recursos,.. y desechando otros.


Y, por último, la elaboración consensuada de una guía que supera todas las dificultades, trabas y problemas encontrados en la realización de portafolios en otras disciplinas. 





 Por tanto, podemos concluir afirmando  que el portafolio nace en el contexto educativo como un concepto flexible que permite adaptarse a diferentes circunstancias y modalidades educativas, dependiendo del enfoque que se le otorgue a las mismas. Pero a pesar de ello, el valor del portafolios radica en su capacidad de
estimular la experimentación, la reflexión, la indagación, la investigación,...
manteniendo un equilibrio entre la orientación docente y la reflexión natural y
conversación informal que se produce en el transcurso de los aprendizajes
prácticos.